Un
demonio me visita cada día, me dice cosas, me da instrucciones, no quiero
seguirlas. Me obliga, me amenaza, me condiciona… no soy tan fuerte. No puedo
serlo o no sé serlo, en cualquier caso, no lo soy.
Lo
explico al mundo, les aviso cuando viene para que
lo vean, al menos de lejos, para que entiendan.
Lo ven,
pero dicen que no parece el diablo. Han hablado con él pero no les dice las
mismas cosas, no le brillan los ojos con el mismo brillo, no me creen. No puede
ser el diablo, es tan listo, es tan guapo. Me lo advierten, tengo que dejar
estas calumnias, no sea que de tanto insistir el diablo me haga una visita.
© Juan Reyes Haro


