domingo, 20 de abril de 2008

¿Eres normal? Si estás tendiendo tu ropa mojada y miras hacia abajo, hacia los tejados... y encuentras un gato acostado, entre las prendas que se le han ido cayendo a todos tus vecinos, tú incluido.

Si cuando lo sorprendes allí, lo primero que piensas es "a mí no se me ha caído ese gato"... ¿eres normal?
- “Entonces, ¿tienes ahora, realmente, todo lo que necesitas?
- No, Armanda, no es así. Tengo algo muy bello y delicioso, una gran alegría, un amable consuelo. Soy verdaderamente feliz…
- Bien, entonces, ¿qué más quieres?
- Quiero más. No estoy contento con ser feliz, no he sido creado para ello, no es mi sino. Mi determinación es lo contrario.
- Entonces, ¿es ser desdichado? ¡Ah! Esto ya lo has sido con exceso antes, cuando a causa de la navaja de afeitar no podías ir a tu casa.
- No, Armanda; se trata de otra cosa. Entonces era yo muy desdichado, concedido. Pero era una desventura estúpida, estéril.
- ¿Por qué?
- Porque de otro modo no hubiese debido tener aquel miedo a la muerte, que, sin embargo, me estaba deseando. La desventura que necesito y anhelo es otra; es de tal clase que me hiciera sufrir con afán y morir con voluptuosidad. Esa es la desventura o la felicidad que espero.”

© Hermann Hesse / El Lobo Estepario