Ha llegado el otoño y con él los puestos de castañas, el cielo azul más limpio o la lluvia fresca. Esta lluvia es la más clara del año, cae recta y transparente, no oculta nada, no duda, no promete nada más que un invierno.Hace tres años llegué aquí, entonces yo era sólo lo que podía verse, tan clara como esta lluvia. Lo había perdido todo voluntariamente, había roto mis ataduras y me di cuenta, a los 27 años, de que casi ninguna era verdadera.
Emigrar es limpiar, te obliga a valerte de quién eres y de nada más.
Cada año, cuando llega el otoño recuerdo, y aunque a mi alrededor nuevas raíces me sujetan a las cosas, a las calles, a la tele, a los bancos, al supermercado. Aunque voto, firmo contratos, asisto a reuniones y hay taquillas con mi nombre. Ante el espejo sé que veo todo cuanto tengo.
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